No hay nada más placentero que alguien te haga una pregunta tonta.  Ser preguntado y escuchado es un placer. Un placer aún mayor es que te hagan varias preguntas tontas y que percibas un interés auténtico por tus respuestas.

(Si lees hasta el final, descubrirás y entenderás una pregunta que me hicieron la semana pasada que me emocionó de una manera muy especial, y  que espero que me guíe durante un mucho tiempo).

Hay preguntas que son súper-preguntas, porque al escucharlas te cambia algo por dentro; las que son muy buenas actúan como ese dedo que empuja la primera ficha del dominó.

A veces necesitamos ser escuchados, pero sobre todo necesitamos escucharnos decir algunas cosas en voz alta;  sucede algo parecido a un exorcismo, a una catarsis, o lo que es lo mismo a un acto terapéutico.

El psicólogo sólo entiende una parte de la respuesta. Lo realmente importante es que el que responde, al escucharse, se comprenda, se perdone, se oriente, se afirme…

No es posible comprender todo. Te lo explico de otra manera:

Yo estoy demasiado cerca de mí mismo para verme y tú estás demasiado lejos de mí para verme.

Es en el diálogo, donde lo que yo veo y lo que tú ves se une, construyendo una realidad, que siempre es subjetiva y sujeta a un contexto biográfico, social e histórico.

Por ejemplo, no es lo mismo narrarse como una “víctima de violencia de género” que como una “superviviente a la violencia de género”. La violencia es violencia, y es real, pero el auto-concepto de la persona que la sufre varía.

No es lo mismo decir de uno mismo “soy un borracho de mierda” que “soy una persona alcohólica”; la realidad es que esa persona tiene problemas de alcohol, pero la narración que hace de sí misma es transcendente.

El objetivo de la psicoterapia tal y como yo la entiendo es ayudar a modificar el auto-concepto y las narrativas biográficas, para de ese modo, estar en disposición de buscar soluciones.

 

¿QUÉ SON LAS PREGUNTAS TONTAS?

  • Son preguntas que si se hacen bien, movilizan el cuerpo y el alma; son preguntas poderosas.
  • Suelen ser cortas, directas y claras.
  • Se hacen sin brusquedad y con cariño. Si falla el tono, la pregunta puede herir y ofender.
  • Parecen obvias, simples, hasta un poco tontas, por eso las llamo preguntas tontas, porque parecen tontas, aunque no lo son.
  • Te movilizan emocionalmente: te apetece llorar, reír, dar las gracias, pedir perdón, declarar tu rabia…
  • Son preguntas que no te hacen todos los días y son un disparadero intelectual. Te permiten cambiar la perspectiva.

 

TRES CONDICIONES PARA EMITIR UNA PREGUNTA TONTA:

El emisor, quien pregunta debe:

  • Tener un interés genuino por la respuesta y escuchar cada matiz con la máxima atención.
  • Querer ayudar al receptor, quien escucha, no le juzga, intenta hacer pensar de una forma más creativa, desbloquear lo que está enquistado…
  • Darle tiempo para pensar. Es importante hacer la pregunta y guardar silencio.

 

LA ÚNICA CONDICIÓN PARA QUE UNA PREGUNTA TONTA TENGA EL EFECTO DESEADO:

 

  • Es que el receptor perciba que existe un interés auténtico por escuchar su respuesta.

 

ME VOY A INVENTAR UNA CLASIFICACIÓN DE PREGUNTAS TONTAS.

Que algún otro psicólogo escriba el libro y que dé las conferencias por mí.

  • Súper-preguntas transcendentes.
  • Súper-preguntas narrativas.
  • Súper-preguntas palos de ciego.

¡Vamos con las súper-preguntas trascendentes!

 

Son preguntas que buscan que la persona pueda conocerse mejor descubriendo aspectos espirituales, valores, creencias limitantes, puntos de partida

Te pongo algunos ejemplos:

  • Responderse diciendo: “no creo en Dios y no creo que nuestra conducta tenga consecuencias positivas o negativas en otra vida”, es un punto de partida, que te hace enfocar la vida de forma diametralmente opuesta, que si crees lo contrario. No se vive igual.
  • Decir: “soy feliz” después de una ruptura de pareja, “me siento liberado”, te sitúa en una emoción difícil de reconocer y en principio poco convencional, pero completamente real para ti.
  • Decir: “no me lo merezco” te da una pista importante sobre una creencia que quizás te limite a lo hora de perseguir tus objetivos.

Son respuestas que te ayudan a conocerte, y son trascendentes.

Recuerda que hay que crear un ambiente adecuado y elegir un momento adecuado.

  • ¿Quién eres?
  • ¿Cuál es el sentido de la vida?
  • ¿Cómo te sientes?
  • ¿Te sientes querido?
  • ¿Crees en la vida después de la muerte?
  • ¿Qué es lo que quieres?
  • ¿Por qué deseas tanto eso?
  • ¿Te lo mereces?
  • ¿Qué sientes por tu padre (madre-hermano-pareja-amigo)?
  • ¿Por qué crees que lo sientes?
  • Etc.

Súper- preguntas narrativas. Cuéntame.

Son preguntas que buscan que la persona pueda narrar sus vivencias.  Recuerda que la realidad es la realidad, pero también es lo que nos contamos, lo que estamos dispuestos a ver.

Cuando se da un hecho traumático, como puede ser un accidente, un terremoto o un atentando, los primeros auxilios psicológicos procuran que la persona pueda expresar lo sucedido:

  • Qué ha pasado.
  • Qué ha visto.
  • Qué ha olido.
  • Qué ha escuchado.

Esta posibilidad de narrar, ayuda a evitar el trauma y el estrés postraumático.

Este ejemplo es un extremo que me sirve para explicarte cómo la narración puede ser una herramienta curativa.

Te enumero algunas súper-preguntas narrativas.

  • ¿Te acuerdas de tu primer día de trabajo?
  • ¿Qué paso cuando cerraste la puerta?
  • Cuéntame la primera vez que te acostaste con alguien.
  • Cuéntame la historia en la que te han hecho más daño.
  • Etc.

Súper-preguntas de palos de ciego.

Cuando se hace psicoterapia breve (y larga) el psicólogo a veces se pierde y no sabe por dónde seguir, no encuentra la súper pregunta, pero sí que sabe que es bueno que el cliente-paciente siga hablando sobre un tema determinado.

Sirven para ampliar información y para que la persona no se aleje del tema del que es necesario hablar.

Damos palos de ciego y sirven de “saca-corchos”.  Cuando a la persona le cuesta hablar o se bloquea, es mejor hacer preguntas más concretas.

  • ¿Qué cara ponía cuando le dijiste eso?
  • ¿Te acuerdas como ibas vestido?
  • ¿Quién pago la comida?
  • ¿Qué te dijo exactamente?
  • ¿Qué profesión tenía ella?
  • Etc.

Recuerda que las preguntas tontas requieren de un ambiente y una serie de condiciones de las que ya te he hablado.

 

LA PREGUNTA TONTA QUE ME HICIERON.

Hace poco me preguntaron –sin juzgarme- sin presionarme- sin dirigirme-…

¿Tú qué quieres?

Y yo dije –emocionado-:

Vivir. ¡Quiero vivir!… Contemplar.

Respondí y esa expresión tan breve, en aquel momento contenía todos mis deseos.  En tan solo dos silabas, se resumía todo lo que llevaba años buscando. Cuando dije: vivir. Me liberé de un montón de cargas y miedos.

Sin duda fue un placer revelador  escuchar esa pregunta tan tonta. Mi respuesta también lo puede parecer, pero no lo es.

Como decía la presentadora de televisión Mayra Gómez Kent…Hasta ahí puedo leer.

Estaré encantado de atenderte y de hacerte varias preguntas tontas en la primera entrevista, que como ya sabes es gratuita

(Photo by Andrii Nikolaienko-Gracias-)

¿Hablamos?

 

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Soy Experto en Psicoterapia Breve. Licenciado en Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y Master en Sexología por la Universidad de Alcalá. Estoy acreditado oficialmente como Psicólogo Experto en Coaching (PsEC)® Nº 69 Madrid. Hago Psicoterapia Breve Centrada en Soluciones en consulta privada, doy clases y escribo. Si quieres más información estaré encantado de atenderte.

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