Julio Iglesias en su inmensa sabiduría y a través de millones de memes que circulan por Internet, te señala directamente con el dedo y te recuerda cosas que sabes. Te refresco la memoria con un par de ejemplos:

Seguramente seré tu padre…y lo sabes.

Sólo trabajo en agosto….y lo sabes.

Julio Iglesias sabe cosas pero tú también, más de las que crees.

Contestar “No sé” es un automatismo que puede jugarnos malas pasadas. Sí sabes. No seas vago.

NO SABER te condena a vivir, sin pena, ni gloria o en su variante más grave, con pena y sin gloria.

¿Qué te pasa?

¿Qué es lo que quieres?

¿Cómo lo vas a conseguir?

¿Qué obstáculos te vas a encontrar en el camino?

Cuando tengas un mal día ¿Cómo vas a recordar tu objetivo?

 

LAS PERSONAS SABEN COSAS.

Las personas saben cosas. Saben de sus cosas. Saben más que todos los psicólogos, los filósofos y los tarotistas juntos. “Saben” porque se llevan acompañando a sí mismo desde que nacieron.

Uno no se puede separar de sí mismo, a veces por desgracia. Las personas se escuchan a sí mismas todo el día, a veces se mandan callar, se hacen preguntas, se retan, se re-descubren o se sorprenden haciendo algo impensable…y también se aburren de verse haciendo lo mismo una y otra vez.

No hay relación más intima que la que establecemos con nosotros mismos.

Los psicólogos, algunos y a veces, dedica mucha energía y tiempo a descubrir algo que sabe la persona. No siempre funciona, pero recordarle con convicción a alguien que “SABE”, “QUE SABE LO QUE QUIERE” Y “QUE SABE CÓMO LOGRARLO”…desbloquea el conocimiento de forma casi mágica.

Las personas se conocen, lo que pasa es que a veces creen no saber expresarse, que nadie les va entender. La buena noticia es que SÍ se entiende lo que cuentan.

Es curioso que los clientes a veces después de contarme algo con claridad, me digan cosas de este estilo:

  • ¿Me entiendes?
  • No creo que me entiendas, lo que me pasa es muy raro.
  • No sé explicarme, perdona, te lo he contado fatal.

Yo les miro y con toda la sinceridad del mundo, les digo.

Te he entendido perfectamente. De verdad. Has explicado muy bien qué te pasa.

Con buenas preguntas, con muchas sonrisas, con buenos silencios, las personas terminan contando, encontrando las palabras de eso que saben, pero creían no saber.

A veces y una vez que has aclarado que tú no juzgas y el cliente percibe que no es una frase hecha, solo hay que decir:

Tú sabes. Venga ¡Dímelo!

Y te lo sueltan.

 

LOS TITULARES. ¡DÍMELO EN UNA SOLA FRASE!

 

Lo más importante para SABER algo es que el contenido se pueda resumir en titular.

Todos los cuentos, las películas, los poemas…tienen un título. Por algo será.

Por eso es importante, al menos en mi forma de trabajar, que la persona sepa resumir en una frase sencilla qué le pasa con respecto a algo.

A veces los discursos muy largos, las anécdotas cada cinco minutos, el exceso de detalles, las justificaciones…pueden ser formas de ocultar la verdad. Sabiendo que la verdad nunca es cierta del todo.

También es cierto que para llegar a buenos titulares hace falta tener el tiempo   y el espacio, para pensar y hablar, para descubrir una narración y el titular que la resume.

Por eso las personas acuden al psicólogo, en busca de un espacio diferente y de un profesional que sepa leer entre líneas las claves de su historia –el psicólogo-.  En 100 días se pueden conseguir grandes objetivos.

 

Un titular de lo que uno SABE es:

No siento deseo hacia mi marido.

Mi padre fue frío. Le eché de menos cuando era pequeña.

Odio mi trabajo. Siento que podría hacer algo extraordinario y no lo hago.

Me da rabia que otro hombre piense en mi mujer.

Necesito el reconocimiento de mi jefe, pero al mismo tiempo le detesto. Me da vergüenza ser tan sumiso.

 

 

Y ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?

 

Cuando tienes 5 o 6 titulares que resumen lo que al cliente le pasa, se puede seguir preguntando sin dar nunca por hecho la respuesta.

El psicólogo no debe establecer el objetivo, es el cliente quien debe hacerlo. Es el cliente el que DEBE CONECTARSE CON EL DESEO DE CAMBIO.  Si el objetivo lo fija el psicólogo “el caso, está perdido”.  

El cliente es quien debe dar el titular y también quién debe responder que es lo que QUIERE HACER. El psicólogo- metafóricamente hablando- será el notario que da fe de su deseo.

RESPONDER A LA PREGUNTA: “¿QUÉ ES LO QUE QUIERES? “ES UN ACTO NECESARIO Y TERAPÉUTICO.

Saber qué es lo que se quiere, es condición imprescindible para ponerse mano a la obra y responsabilizarse del propio bienestar.

Hay personas que les cuesta responder y a otras les cuesta concretar.

Los “mejores” objetivos son los denominados como objetivos  SMART: Específicos (Specific), Medibles (Measurable), Alcanzables (Achievable), Realistas (Realistic) y con Tiempo límite para ser alcanzados (Time-bound)

Quiero ganar 45 mil euros anuales en el 2020.

Independizarme de mis padres antes de febrero de …

Divorciarme legalmente antes de que acabe el año.

¿Específico? ¿Medible? ¿Alcanzable? ¿Realista? ¿Tiene fecha límite?

 

¿CUÁNDO LO QUE EL CLIENTE QUIERE NO ESTÁ CLARAMENTE DEFINIDO?

Cuando el cliente quiere objetivos SMART es guay, en el sentido de que se pude valorar la eficacia de la psicoterapia en un click. Es un sistema binario. ¿Ha conseguido el objetivo? Si o no. Es cuantitativo:

  • ¿Gana 45.000  euros?
  • ¿Tiene 1 documento de divorcio?
  • ¿Lleva en el bolsillo unas llaves de un piso en alquiler?

 

A veces las personas no somos capaces de definir nuestra necesidad de forma tan clara.  A veces, y no pasa nada, al cliente le cuesta más definir, se quiere encontrar mejor, pero no sabe que necesita cambiar o hacer para lograrlo.

En estos casos hay que adaptarse y ser más paciente con el cliente, dejando que poco a poco defina que cosas concretas le acercan más a ese objetivo inespecífico y más cualitativo.

El objetivo puede ser lograr ser más asertivo, o sentirse más seguro o mejorar las relaciones de pareja. Estos nos son objetivos SMART, pero se pueden ir redefiniendo, para que sea más claros y evaluables.

Puedo preguntar: ¿Qué es para ti, mejorar tu relación de pareja?

Las respuestas siempre son ricas, y según preguntas los objetivos se suelen ir definiendo de forma más clara.

 

 

SABER LO QUE SE QUIERE ES UN ACTO TERAPÉUTICO.

 

Los clientes tienen que saber para qué acuden al psicólogo, “de qué se quieren curar”.

Está bien desahogarse en el psicólogo, pero no sólo es eso. El desahogo sin objetivo, se transforma en un bucle emocional, en un círculo verbal donde se cuenta una y otra vez lo mismo pero con distintas palabras.

Ir al psicólogo para hablar –exclusivamente-, sale muy caro.

Conectarse con el DESEO, con el QUIERO otra cosa…es un acto terapéutico necesario e irrenunciable en mi modelo de trabajo.

Sin un “QUIERO” apuntado grande en la libreta de trabajo… No se puede empezar.

Senéca, que está a la altura Julio Iglesias en su sabiduría decía:

Ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina

(Cartas de Séneca a Lucilio, Carta LXXI) .

A veces cuando un cliente está muy bloqueado es necesario “activarlo”, que se mueva, que cambie algo, aunque la dirección sea difusa. Para inspirarlo, y paliar la frustración que genera no saber o no poder definir el objetivo, en vez de a Séneca, recurro a un proverbio Zen:

Muévete y el camino aparecerá.

Si necesitas moverte, que te ayude a definir tus objetos y que te recuerde todo lo que sabes, cuenta conmigo.

¿Hablamos?

 

 

PIDE CITA

Un gran cambio siempre se inicia con un pequeño gesto.
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Soy Experto en Psicoterapia Breve. Licenciado en Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y Master en Sexología por la Universidad de Alcalá. Estoy acreditado oficialmente como Psicólogo Experto en Coaching (PsEC)® Nº 69 Madrid. Hago Psicoterapia Breve Centrada en Soluciones en consulta privada, doy clases y escribo. Si quieres más información estaré encantado de atenderte.

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